La necesaria conversación sobre las complicaciones quirúrgicas

Complicaciones quirúrgicas

Todos desearíamos que nunca hubiera complicaciones tras una cirugía. Pero existen. Y por ello, nada mejor que hablar de ellas y juntos, médicos y pacientes, hacer equipo para evitarlas siempre que ello sea posible.

El origen de las complicaciones es muy diverso y son varios los factores que pueden estar implicados.

Entre otros, destacan  los biológicos,  como la calidad del hueso o los tejidos, que son distintos según las personas y que conllevan, por ejemplo, columnas más flexibles o, por el contrario, más inestables. También distintas condiciones de cicatrización o de anclaje de los implantes al hueso. Asimismo, la edad también produce huesos más frágiles, recuperaciones más lentas y patologías asociadas. Pero también es cierto que los pacientes pueden contribuir a controlar o mejorar sus condiciones generales de salud antes de someterse a una intervención. Evitar la obesidad o el tabaquismo, la falta de ejercicio físico, o el descontrol de una diabetes son elementos que juegan a favor de prevenir posibles complicaciones.

Medidas

Los cirujanos también tomamos todas las medidas posibles para proteger a los pacientes de complicaciones relacionadas con causas de índole más técnica. Hay que tener en consideración que cada cirugía tiene sus riesgos específicos y cuanta mayor complejidad presente la operación, más posibilidades de que ocurran complicaciones quirúrgicas. Por eso, supervisamos que en el quirófano la colocación sea la más adecuada; monitorizamos el sistema neurológico; comprobamos que los implantes -si los hay- estén correctamente colocados, y somos muy rigurosos con las condiciones de asepsia para evitar infecciones, entre otras muchas cuestiones.

A pesar de todos nuestros esfuerzos, sin embargo, sigue habiendo algunos pocos casos de pacientes en los que se producen infecciones; problemas específicos que acaban generando dolor como resultado de una intervención; o complicaciones mecánicas relacionadas con implantes. Somos conscientes de que a pesar de los avances tecnológicos,  no es posible aún controlar algunos factores, particularmente  los relacionados con la biología de las personas.  Tampoco todos los organismos responden igual a las maniobras que realizamos. Aunque nadie las desea, a veces son necesarias nuevas intervenciones para resolver definitivamente una complicación.

 

Investigación

Así, en este terreno de la prevención de complicaciones, también la investigación juega un papel decisivo. En BSI, somos capaces de estratificar el riesgo gracias a nuestra participación en el European Spine Study Group (ESSG), grupo internacional de cirujanos que estudiamos miles de casos de pacientes y aplicamos técnicas de inteligencia artificial a los datos recogidos sobre las intervenciones para extraer conclusiones que nos ayudan a nosotros, y a nuestros pacientes, a tomar mejores y más fundamentadas decisiones ante una intervención.

 

Aunque no nos encontramos en situación de “complicación cero”, trabajamos para acercarnos lo máximo posible. Y defendemos una conversación clara, honesta y transparente sobre los beneficios de una cirugía cuando procede, y también sobre sus posibles complicaciones. No hay mejor equipo que el de médico y paciente trabajando juntos para asegurar el mejor resultado de una operación.

 

Dra. Susana Núñez

La neurocirugía de columna: los tumores raquídeos

La neurocirugía de columna: los tumores raquídeos

 

La cirugía de columna requiere de especialistas capaces de abordar intervenciones de alta complejidad. Éstas pueden dirigirse, por ejemplo, a la estabilización o la corrección del tronco, o al tratamiento de desórdenes o lesiones que afectan al sistema nervioso de la columna, como puede ser la aparición de tumores. Este último caso no es frecuente y habitualmente se trata de una patología de carácter benigno. Una complicación en una cirugía  de este tipo puede traducirse en una limitación seria de la movilidad o en una consecuencia neurológica grave, por lo que la habilidad y la experiencia de un cirujano especializado en columna es de extrema importancia. 

Los tumores raquídeos pueden ser primarios o secundarios. 

Cuando se trata de tumores primarios, generalmente nos encontramos con una afectación dentro del canal. Son tumores que o bien se encuentran dentro de la propia médula o bien la comprimen. Aquí el neurocirujano especializado en columna debe practicar una intervención específica, de tipo microscópico, con monitorización intraoperatoria de la médula para garantizar su normo funcionamiento después de la intervención.

La neurocirugía de columna: los tumores raquídeosEn los casos de tumores secundarios, se trata de lesiones que provienen de afectaciones oncológicas previas en otros órganos. Al producirse una metástasis, el tumor afecta el hueso de la columna y si invade el canal, produce un déficit neurológico. Este tipo de tumores son los que abordamos en BSI con un enfoque multidisciplinar, con el fin de minimizar posibles consecuencias. Unimos el estudio biomecánico y el estudio neurológico de la columna del paciente con una visión integradora y especializada a la vez, que es única, y propia de nuestra forma de entender la cirugía de columna.

Estas patologías no tienen prevención, pero como ya se ha indicado, el pronóstico suele ser bueno. Los pacientes, generalmente adultos a partir de los 40 años, acuden a la consulta cuando pierden fuerza en las piernas, tienen sensaciones anómalas como hormigueos en las extremidades o el torso, o dolores nocturnos en la zona de la espalda donde se encuentra ubicado el tumor. El diagnóstico se lleva a cabo principalmente mediante una resonancia. 

La recuperación total depende en gran medida del estado en el que se llega a la cirugía. Como es habitual, cuanto antes se detecta un problema de salud, mejor. Es esencial consultar ante síntomas extraños pues la compresión de la médula o de las raíces nerviosas, de no ser tratada, puede resultar en afectaciones graves como paraplejias o tetraplejias. Disponer de un pronto y acertado diagnóstico es decisivo. 

En los pocos casos en los que el tumor presenta malignidad, a veces es necesario realizar sesiones de radio o quimioterapia con posterioridad a la intervención. Para el resto se requerirá de una rehabilitación específica, que nuestro propio equipo puede realizar, en comunicación con el cirujano. 

Nuestra recomendación, por consiguiente, es disponer de una atención clínica que permita diagnosticar apropiadamente lo antes posible; una decisión quirúrgica que busque sólo el beneficio del paciente y que lo intervenga con el mejor conocimiento y la mejor técnica disponibles; y una rehabilitación posterior adecuada a cada persona que no quede desligada de la experiencia de la cirugía.

En definitiva, una visión honesta e integradora en la especialidad de columna, colaboradora, y focalizada en cada paciente.

 

Dr. Jesús Lafuente

La seguridad de la cirugía no se improvisa

Las cirugías de columna pueden ser largas y complejas. Algunas especialmente “como cruzar el Atlántico” en avión. Una vez despegamos no podemos aterrizar antes de acabar el vuelo, así es que hemos de asegurar que todo vaya bien durante la travesía. Una de las funciones del anestesista es precisamente ésa, asegurar que vaya todo bien en todo momento. Nuestro principal compromiso es con la seguridad antes, durante, y después de la operación. 

Es también un trabajo en equipo. Primero, con el paciente. Hay que conocerlo. No es lo mismo una cirugía cervical que la corrección de una escoliosis. Tampoco es igual atender a una persona de edad avanzada que una cirugía en edad pediátrica. 

Luego, el trabajo en equipo con el cirujano y, cuando es preciso, con el neurofisiólogo también. Este equipo necesita de mucha complicidad, confianza y respeto. El paciente se beneficia de todo ello y muy particularmente, de la experiencia y la especialización de sus miembros.

Con el Dr. Ferran Pellisé llevamos más de 25 años realizando cirugías de columna. Nuestro objetivo, siempre, es “cruzar el Atlántico” con seguridad. Ofrecemos a los pacientes la tranquilidad de miles de horas de vuelo, con capacidad de prever y atender cualquier complicación. Y de hacer una correcta lectura de lo que pasa en cada momento.

El trabajo del anestesista empieza cuando un paciente es propuesto para una cirugía, a veces con semanas de antelación. Una intervención de columna obliga a considerar aspectos como la pérdida de sangre quirúrgica, los riesgos de lesiones neurológicas, una correcta función cardiovascular o posibles daños oculares. También, planificar la mejor estrategia para el control del dolor postoperatorio.

Llegamos al quirófano en las mejoras condiciones

Actualmente disponemos de estrategias para llegar al quirófano en las mejores condiciones. Los pacientes mayores, por ejemplo, que cada vez se someten con mayor frecuencia a operaciones de columna, presentan mayores riesgos de sangrado. Suelen medicarse debido a otras patologías, por lo que hay que tomar en consideración sus tratamientos para evitar posibles hemorragias durante la operación.

Por otra parte, se evalúa con minuciosidad el estado cardiológico. Al tratarse de intervenciones de larga duración, de entre 5 y 7 horas, el corazón se ve sometido a un estrés considerable. Es como correr una maratón sin entreno y, hay que estar preparado.

Las niñas y las mujeres en edad fértil también requieren una atención especial. Se les administra hierro con antelación a la cirugía y en el quirófano se utilizan técnicas como el cell saver, que permite recuperar y tratar la propia sangre para realizar auto transfusiones, con eficacia y seguridad.

En cirugías de complejidad en las que podría haber riesgo neurológico, incorporamos la neuromonitorización en quirófano, un seguimiento del comportamiento y función de la médula espinal: órgano vital que hay que proteger. En consecuencia, adecuamos también la técnica anestésica con los medicamentos indicados. Nuestro objetivo es prevenir cualquier tipo de lesión que pudiera no ser recuperable.  

En el quirófano, ya con el paciente dormido con anestesia general, a veces destinamos hasta una hora a prepararlo y colocarlo en la posición quirúrgica adecuada, sobretodo cuando ésta es en decúbito prono (tendido boca abajo y con la cabeza de lado). Aplicamos medias de compresión neumática intermitente para un correcto funcionamiento de la circulación en las extremidades. Y también, entre otras medidas, protegemos la zona ocular para que no quede presionada y pueda provocar complicaciones postoperatorias en la vista, que se pueden prever.

El despertar se realiza con el paciente en el quirófano, y con todo el instrumental a disposición. Entre otros aspectos, comprobamos el funcionamiento neurológico, la temperatura corporal y la analgesia. Los pacientes no pueden despertar con dolor. 

Confirmado el buen estado del paciente, damos la cirugía por acabada. Aterrizamos con seguridad. 

Dra. María José Colomina

Mielopatía: la clave es diagnosticarla

La cirugía ha de asegurar por igual la descompresión de la médula, y la alineación y estabilización del hueso”

 

Falta de equilibrio, torpeza en las manos, rampas o calambres por todo el cuerpo  debilidad en las piernas, incontinencia… estos son algunos de los principales síntomas que aparecen cuando una persona sufre mielopatía. 

Pero ¿en qué consiste esta enfermedad, la más común de la medula espinal en mayores de 55 años? 

La mielopatía es una afección por presión lenta y prolongada de la médula espinal. Es más frecuente en el cuello. En la médula cervical, que consiste en tejido del sistema nervioso central, se encuentran los nervios que comunican las órdenes y la sensibilidad entre el cerebro y los músculos. Es como una autopista de doble sentido. Cuando ésta se estrecha, las células nerviosas que circulan en su interior impiden una correcta comunicación.  El resultado es que la médula deja de funcionar y aparecen los síntomas. 

  

Es un proceso degenerativo que se produce por la edad y para el que no hay muchas estrategias de prevención.  La principal sería la práctica de una rutina periódica de estiramientos y de ejercicio físico, nuestro mejor aliado para la salud de la columna. Pero es conveniente tener presente que estos buenos hábitos pueden ayudar a retrasar la aparición de la enfermedad, pero no necesariamente a evitarla. 

¿Qué es lo importante, entonces?

Después de más de 20 años de experiencia en este tipo de cirugía diría que una de las claves es que la patología sea detectada a tiempo por un especialista de columna. Los síntomas son variados y pueden confundirse con múltiples patologías, desde un banal síndrome de túnel carpiano (una afección en la que existe una presión excesiva en el nervio mediano, que en la muñeca permite la sensibilidad y el movimiento a algunas partes de la mano), a procesos graves como una esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedad degenerativa de las neuronas en el cerebro, el tronco cerebral y la médula espinal que controlan el movimiento de los músculos voluntarios. El único tratamiento que ha demostrado poder frenar el deterioro de la mielopatía y, en ocasiones revertirlo,  es la cirugía. Ésta suele desarrollarse de forma segura en manos expertas, pero si el paciente no se atiende a tiempo, su calidad de vida puede verse gravemente afectada.

Un buen cirujano especialista en columna estará familiarizado con la patología y su diagnóstico, según criterios clínicos y mediante resonancias. Y sabrá abordar por igual la compresión y la estabilización de las vertebras que se han de intervenir, pues tan decisivo será solucionar la opresión de la médula como asegurar que la posición y la postura del cuello no se verá comprometida tras la intervención.  En esta operación nervio y hueso van de la mano para obtener un óptimo resultado. 

Una vez frenado el proceso degenerativo, a veces, el dolor persiste. Pero habitualmente responde bien a la medicación o a la rehabilitación. En BSI trabajamos en equipo para acompañar a los pacientes también después de la cirugía, si lo necesitan. Y somos muy conscientes de que la mielopatía es una de las causas más comunes de discapacidad en las personas mayores. Por ello, uno de nuestros objetivos es combatirla. Tengamos presentes los síntomas a partir de una cierta edad y consultemos a nuestro especialista en columna de confianza.

Dr. Manuel Ramírez

MEDIDAS Y PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN ADOPTADOS FRENTE AL COVID-19

Nuestro objetivo sigue siendo proporcionar a todos los pacientes una asistencia óptima de su dolencia de espalda y columna vertebral, sujeta a la normativa vigente por la pandemia COVID-19 y que permita ir recuperando progresivamente la normalidad

Desde el inicio de la crisis sanitaria por el COVID-19, en el Instituto de Columna del Hospital Quirónsalud Barcelona hemos implementado las medidas de seguridad necesarias para ofrecer nuestros servicios en un entorno seguro, protegiendo tanto a nuestros pacientes como a nuestro equipo.

Gracias a estos esfuerzos durante este tiempo hemos mantenido la asistencia a nuestros pacientes, bien de manera telemática, bien de manera presencial para aquellas patologías y situaciones urgentes y no demorables que lo requerían.

Nos alegra informar también que el Hospital Quirónsalud Barcelona, además, el pasado 15 de mayo consiguió el Certificado de Hospital Seguro COVID-19, superando una auditoría independiente externa que valoró todas las áreas de actividad (quirófanos, consultas, hospitalización, urgencias, etc.):

Medidas adoptadas en las consultas

Aplicamos un protocolo de seguridad, coordinado desde la Dirección del Hospital y ampliado en algunos aspectos en nuestras consultas:

  • Todo el personal está equipado con medidas de protección individual (mascarillas y guantes).
  • Facilitamos batas desechables para las actividades asistenciales que requieren de mayor contacto con el paciente (fisioterapia, osteopatía, infiltraciones y técnicas manuales, principalmente).
  • Hemos instalado pantallas de protección en la recepción.
  • Se ha establecido una distancia mínima de separación entre las sillas de la sala de espera.
  • Se facilita gel hidroalcohólico para todas las visitas a su llegada.
  • Se realiza un cuestionario de síntomas y contactos a los pacientes y acompañantes a su llegada para identificar posibles casos asintomáticos.
  • Desinfectamos las consultas y áreas comunes con regularidad (con productos indicados y con tecnología UVC).
  • Coordinamos telefónicamente las visitas para asegurar la puntualidad de los pacientes y reducir el número de personas en la sala de espera.

Adicionalmente, mantenemos el servicio de consultas telemáticas para aquellos casos en los que no sea preciso acudir presencialmente, adaptándonos a cada caso a través de consulta telefónica y vídeo-consulta.

Protocolo de seguridad para las cirugías y área quirúrgica

Nuestro equipo retomó la actividad quirúrgica con normalidad desde el pasado 27 de abril. El área quirúrgica del Hospital actualiza su protocolo para garantizar la seguridad de pacientes y profesionales.

Algunas de las medidas adoptadas son:

  • Se realizan pruebas de serología, radiológicas y PCR (en caso necesario) a todos los pacientes con ingreso programado 48 antes de la cirugía. En el día para pacientes urgentes. En caso de detectarse un caso positivo, el paciente pasaría a ser tratado por esta infección, aplazando la cirugía hasta su recuperación.
  • El área quirúrgica y todos los circuitos se encuentran totalmente sectorizados, definiendo circuitos diferenciados para pacientes COVID-19.
  • Se realizan limpiezas exhaustivas en turno de mañana tarde y noche mediante fumigación de hipoclorito sódico.

Protocolo en área de hospitalización

  • Todos los pacientes se ubican en plantas seguras sin COVID-19.
  • El equipo que trate a los pacientes será estable y no se trasladará a plantas COVID-19.
  • Se ha llevado a cabo una sectorización de la UCI para aislar a pacientes no- COVID-19 con circuitos seguros y personal estable por si el tipo de cirugía requiere su ingreso.

Visitas postoperatorias

Una vez dado de alta, se hará una revisión presencial 2 semanas después de la intervención quirúrgica para revisión de la herida y se acordarán después las visitas sucesivas.

Durante este tiempo, nuestro Equipo de Atención al Paciente estará en contacto con el paciente y realizará un seguimiento telefónico regular.

Otras medidas que ha tomado el Hospital Quirónsalud Barcelona

El Instituto de Columna es el servicio de referencia para toda la patología de espalda y raquis del Hospital Quirónsalud Barcelona.

El Hospital se ha ocupado, desde el inicio de la pandemia, de implantar las medidas de seguridad que garanticen la seguridad de los pacientes y profesionales.

Además de las ya mencionadas para las áreas de hospitalización, quirófano y consultas, el hospital ha implantado las siguientes medidas:

  • Se han realizado tests de inmunidad a la totalidad de los profesionales del hospital, plantilla y colaboradores externos. El Grupo Quirónsalud es la única compañía sanitaria española que ha realizado estos tests de manera masiva a todos sus profesionales.
  • Se han delimitado circuitos seguros, independientes, para los pacientes enfermos de Covid-19, así como los sanitarios que los atienden.
  • Se realizan limpiezas exhaustivas en el turno de mañana, tarde y noche.
  • Se han implementado medidas estrictas de protección individual.

Gracias a todos estos esfuerzos, el Hospital Quirónsalud Barcelona obtuvo el pasado 15 de mayo el Certificado Hospital Seguro, después de superar una exhaustiva auditoría independiente (https://www.quironsalud.es/hospital-barcelona/es/sala-prensa/noticias/hospital-quironsalud-barcelona-recibe-certificacion-applus).

Nuestro compromiso en garantizar la seguridad del paciente y de nuestro equipo es firme y aplicamos los protocolos definidos y normativa vigente, trabajando para recuperar progresivamente la normalidad.

Seguimos atendiendo toda la patología de espalda y columna vertebral en nuestras consultas en la 4ª planta del Hospital QuirónSalud Barcelona.